jueves, 1 de diciembre de 2011

La ciudadanía: instrumento estratégico y eficaz para reivindicar la política al servicio de la sociedad…"COLUMNA"...




Por Juan Carbajal Rosas

En Yucatán, durante los dos últimos años el concepto de ciudadanía se ha convertido una muletilla en los temas y los argumentos de funcionarios gubernamentales y políticos de diversos signos y colores.

Hoy, ante la proximidad del futuro proceso electoral del 2012, con el cual se renovaran la presidencia del gobierno federal, gobierno estatal, los respectivos de los 106 ayuntamientos yucatecos, los congresos local y federal, es recurrente que en todo discurso político, se mencione, machaconamente y de forma por demás populista y demagógica, la importancia fundamental de la ciudadanía para proseguir en el avance y evolución de la sociedad. Es cierto, pero cuando sólo se apela al concepto de ciudadanía para aderezar y pincelar el discurso como una forma instigadora del engaño, pierde todo importancia social y política y se convierte en algo hueco y sin sentido real y concreto.

Así como en el pasado toda perorata política reclamaba la atención del Pueblo. Luego se apeló al sentido chovinista de mexicanos y mexicanas, posteriormente los discursos se dirigieron, de forma por demás machista y discriminatoria para la mujer, cuando el arenga política era dirigida solo a los ciudadanos. Luego vino la pachotada de chiquillos y chiquillas, mexicanas y mexicanos; pero en las últimas fechas es la ciudadanía, el término de moda que utilizan los polític@s para hacer sentir su cercanía y compromiso con cada uno de los entes sociales.

¿Cuánto tardará esta moda esnobista? ¿Terminara por ser deshonrada, pervertida y prostituida, como  la palabra Solidaridad, que se utilizo durante la nefasta administración que encabezo el tristemente recordado Carlos Salinas de Gortari? Época en que se abuso de este término, hasta convertirlo en sinónimo de corrupción, barbarie delictiva, ilegalidades gubernamentales, injusticia, antidemocracia, descomposición política, corrupción, sometimiento, coacción del voto e impunidad.

Ahora vemos, en la simplona retorica de los políticos locales, y la consecuente manipulación y exposición mediática que hacen de este concepto de ciudadanía, desgraciadamente, al grado de tornarlo, cada vez más vulgar y más corriente.

Con ello restan la verdadera  importancia social y política que encierra este término de Ciudadanía. La cual por sí misma, significa una concepción de valorización social, cooperación comunitaria, reconocimiento de la otredad, compromiso colectivo, responsabilidad común y solidaridad humanitaria; ejercicio de valores y acciones que por sí mismos encierran la posibilidad de lograr un buen gobierno que sirva a la gente, obedeciendo y cumpliendo las demandas ciudadanas, tal y como  lo exigieron l@s miles de yucatec@s que tomaron el Paseo de Montejo y su prolongación, el pasado 24 de septiembre, con la Cadena de las Glorietas que protestó y reprobó toda la serie de agravios que han cometido los gobiernos del estado y del municipio meridano con los violentos y salvajes hechos que ordeno Angélica Araujo Lara, el pasado 4 de julio, se cometieran en contra de decenas de ciudadan@s que ejercían su derechos constitucional a protestas y demandar atención a sus demandas y exigencias de interés colectivo.

A pesar de esa mezquina tergiversación que hacen los hoy gobernantes, la verdadera ciudadanía yucateca debe tener claro que el creciente movimiento social  que ha iniciado la ciudadanía yucateca, debe buscar de forma primordial, tanto la equidad,  como igualdad, la justicia y las libertades de los yucatecos, para proseguir conformando un continuo y permanente proceso democrático.

Es decir, se debe de buscar, por medio del establecimiento de acciones positivas institucionales, y de acuerdo a las diferencias que existan, que las personas  obtengan el suficiente grado de bienestar social, tangible e intangible.

Debe tener acceso a determinada cantidad de recursos individuales que le permitan gozar de una calidad de vida aceptable y un nivel de vida digno. Debe gozar del adecuado reconocimiento social, sean en lo individual o colectivo, que les permitan vivir en igualdad de condiciones. A la vez, de que se debe establecer que las personas deberán gozar de las mismas condiciones y  oportunidades, sin que medie ningún tipo diferenciación o discriminación.

Recordemos que el empoderamiento de la sociedad consiste, en lograr ejercer plenamente sus derechos fundamentales, establecidos tanto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como en la Carta Universal de los Derechos Humanos.
Sólo conociendo cuáles son nuestros derechos y nuestras obligaciones como ciudadanos, podremos exigir a las autoridades cumplir con sus compromisos contraídos con la sociedad.  

En principio, la ciudadanía tiene que tener presente en todo momento, que  la autoridad, sea federal, estatal o municipal; del poder ejecutivo, legislativo o judicial, es ante todo un servidor o servidora pública. Es decir, es un,  o una, empleado o empleada, de cada uno de los yucatecos y por ningún motivo, de acuerdo a las leyes establecidas, pueden estar por encimas de los derechos de los ciudadanos.

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