EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ…
Por Ramón Durón Ruiz.
En nuestra cultura, que basa el camino de su
espiritualidad en La Biblia –ese libro de libros lleno de la sabiduría de los
tiempos y de los hombres–, el viejo Filósofo aprende que el pleito por el poder
desde Caín, marca la vida en el ser humano.
Formamos parte de un país en el que exceso del poder
intoxica y el no poder enloquece…Y algunos grupos de la izquierda mexicana, en
las elecciones que ganan manifiestan su absoluta aprobación, porque hay
elecciones limpias, conformes a derecho, pero donde pierden…hay complot,
elecciones amañadas, operación tamal y carrusel.
Tal como en campaña un grupo de jóvenes activistas lo
había planteado –que fue la oposición más publicitada en el proceso electoral–,
este 1 de diciembre se manifiestan a favor de elaborar una serie de protestas
afuera y con el apoyo de legisladores de izquierda, adentro del salón de plenos
del Palacio de San Lázaro, en la ciudad de México, en contra de la toma de protesta
del Presidente electo Enrique Peña Nieto.
De la misma manera, el Movimiento de Regeneración
Nacional (MORENA) encabezado por su líder Andrés Manuel López Obrador, planea
actos masivos en las 32 entidades del país, también en contra del presidente
entrante, con un evento principal en el zócalo de la ciudad de México.
Andrés Manuel, parece que no se cansa, por una parte
de protestar y por otra de entender que el conflicto aleja a los ciudadanos de
su proyecto presidencial, porque en la lógica ranchera del Filósofo: “EL
CONFLICTO NO ENTUSIASMA AL ELECTORADO”.
Si en el DF, Morelos, Tabasco –estados gobernados por
la izquierda–, la oposición hiciera las mismas jugarretas, plantones,
protestas, tomas de tribuna en los congresos, este sería el juego de nunca
acabar.
El viejo Filósofo quiere políticos que nunca digan
nunca, tampoco que digan siempre, porque en la vida como en la política, los
absolutos son muy relativos…¡porque nada es para siempre!
Quiero políticos que entiendan que los ciudadanos
aspiramos a que gane México y que frente a una globalidad que exige a los
países competitividad para la generación de empleos mejor remunerados, se
arremanguen las mangas de la camisa y se pongan a trabajar, pensando no en las
próximas elecciones…sino en las futuras generaciones.
Recordemos que los estudiosos de la conducta humana
llaman “libido” o “pulsión” a la fuerza que mueve la vida, y para el mexicano
ésta se centra en el amor y el humor…El amor porque es una poderosa energía que
todo lo puede, porque anhelamos políticos que haciendo a un lado pasiones
partidistas, amen a México.
Y el humor, porque detrás de él, hay una motivación
inconsciente que repele conductas innecesariamente agresivas en los
políticos…El humor tiene una tendencia proyectiva, porque es la parte sabia del
mexicano que siempre trabaja a favor del acuerdo y la reconciliación…no del
conflicto.
El humor resuelve emociones negativas reprimidas,
ayuda a acomodar el rompecabezas de la política y también de la vida, suaviza
el conflicto, porque auxilia para entender la fenomenología que hay detrás de
las acciones y las palabras, encuentra las motivaciones inconscientes del ser
humano.
El humor trasluce lo lúdico que llevamos dentro, eso
que reprimimos por la hiperseriedad que el mundo exige en sociedad, saca al
nuestro niño interior llenándolo de alegría; el Filósofo es un niño muy viejo
que dice: “En política el que baila bien es payaso…el que baila
mal es ‘endejo.”