¡POR
LO MENOS DESTETAMOS AL NOVIO!...
Por Ramón Durón Ruiz
Sabiamente, Walt Whitman afirmaba: “Pero ¿Dónde está
lo que comencé hace tanto? ¿Por qué no lo he encontrado?” y esa es la pregunta
que me hago al haber elegido un camino tan cautivante como inagotable como lo
es el del humor.
Este viejo Filósofo desde su tierna se ha
maravillado con la magia que trasluce el poder del humor, sólo que ¿No sé dónde
principia?, tampoco ¿Dónde termina?, pero lo que sí sé, es que el humor es un
estilo de vida cuyo centro es el amor, con el que puedo marcar amorosamente la
diferencia.
Conforme los años se acumulan me doy cuenta que
saboreo más la vida, que me vuelvo más cuidadoso y selectivo con mis haberes y
saberes, vigilo más lo que quiero y lo que hago.
Con una pasión que no tiene más limite que buscar no
agraviar, sino agradar cada día trabajo en compartir el genio y el ingenio del
humor del norteño, en ese mundo poderoso, las más de las veces invisible del
amor y del humor.
El amor y el humor te dan sentido de pertenencia,
fortalecen tu sentido del logro, en el rompecabezas de la vida; acomodan las
cosas en su lugar, en su justa dimensión, te ayudan para relacionarte
armónicamente contigo mismo y con la vida.
Te conducen a tomar conciencia espiritual sabiendo
que la vida es un viaje estrictamente personal, que nadie puede vivir por ti,
es entonces que localizas dos cosas: 1.- El origen de tus tribulaciones y 2.-
La fuente de tu poder.
La vida me ha enseñado que cuando el humor se mira
con amor, tiene una policromía diferente, que me conduce a invitarlo a usted a
disfrutar -con la alegría de los niños y la sabiduría de los abuelos-, de la
voluptuosidad y misteriosa forma del festín que la vida tiene para nosotros.
El humor es una energía vital que te lleva al final
de la jornada a convertirte en el héroe de tu propia historia, dejando de
criticar, de hablar mal de los demás, de odiar, porque sin saberlo es
criticarte, odiarte y hablar mal de ti mismo en una forma primaria que rompe tu
equilibrio con la vida.
El humor te recuerda que las cosas que se arrebatan,
aquellas que indebidamente son tomadas y son ajenas, te las quita el tiempo.
Hoy recuerda que tu maestro interior es el fiel
compañero de tu vida, él te enseña tus áreas de oportunidad, te pone a prueba
cuando el perverso llega a querer destruir las velas de tu barca, te lleva a
detonar tú grandeza, para que sepas ¿de qué estás hecho?, llena tus flaquezas,
errores y debilidades, de una poderosa luz que emana del amor incondicional.
En la polaridad de la vida, hay emociones que a la
vez que obstaculizan tú camino a la felicidad te estorban en el crecimiento
físico y evolución espiritual y te enferman, dañan, matan, estas son las
emociones negativas como el odio, el rencor, el resentimiento, la ira, la
tristeza, la envidia, el orgullo; todas parten de la emoción central que es el
miedo.
Su antítesis son las emociones positivas que emanan
de la alegría, la paz interior, el perdón, la oración, el dar, la meditación,
el abrazar, el tener misericordia, el bendecir, estas parten del amor
incondicional, que todo lo puede y todo lo trasforma.
La señora llena de preocupación llega con el viejo
Filósofo y le dice:
–– Te traigo a mi hija para que la
examines y veas qué le pasa, el doctor la ausculto y dice quesque no tiene
nada, pero has de saber que tiene los senos muy amoratados.
El Filósofo en presencia de la mamá, pide a la joven
se desabotone la blusa y se descubra el pecho, después de repasar con su mirada
el pecho virginal de la joven, le pide se abroche la blusa y dice:
–– El remedio es muy sencillo, ¡Le vas a
untar tres veces al día caca de vaca en cada uno de los senos!
–– ¡Ah chinga’o! –dice la señora incrédula
rascándose la cabeza– no sabía que la caca de vaca fuese medicinal, ¿y con eso
se cura?
–– Pues con esa receta no sé si se cure,
pero lo que si te aseguro es que… ¡Por lo menos destetamos al novio!...
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