sábado, 20 de septiembre de 2014

EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ…¡NO APRENDES NI MADRES…!



¡NO APRENDES NI MADRES…!
Por Ramón Durón Ruiz
Ese sabio y exitoso médico, conferencista y escritor indio llamado Deepak Chopra afirma: “La necesidad de aprobación, la necesidad de controlar cosas y la necesidad de poder extremo, son necesidades que están basadas en el miedo.”

Recuerda que en el ser humano hay dos emociones básicas: el miedo y el amor, de ellas emanan todas las emociones: las tóxicas, que enferman –nacen del miedo– (el odio, el rencor, el resentimiento, la envidia, la tirria, etc.) y las saludables, –brotan del amor–que fortalecen tu sistema inmunológico (la felicidad, la paz interior, la alegría, el perdón, etc.).

Mientras el miedo es adquirido, desde nuestra infancia, nuestros mayores sin quererlo nos lo integran: no agarres esto, ¡se va a romper!; no corras, ¡te vas a caer!; si no te duermes…¡viene el cuco!; no hagas esto porque…¡te vas a enfermar!; el amor por su parte es innato, “por amor se han creado los hombres en la faz de la tierra”.

Aldous Huxley dijo: “El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor…Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.”

Cuando te des cuenta que estás hecho con y por amor, se incrementan las posibilidades de que sientas y seas capaz de ver, el inacabable racimo de milagros que llegan a tu vida, es entonces que estos dejaran de pasar desapercibidos.

Cuando eres capaz de sentir los milagros que el amor genera, brota en tu alma un brillo celestial, encuentras el aliento del maestro que habita en tu interior, que te armoniza con tu naturaleza Divina, con tu ser superior, que te invita a conocer tu valor, amarte a ti mismo y a desplegar tus alas sabiendo que no hay más límite que el Cielo.

En la transitoriedad de tu carnalidad, es vital que inicies el milagro del nuevo amanecer – ¿milagro? ¡Sí milagro! que a muchos les ha sido negado, porque están muriendo o ya partieron– amando y siendo amado, tu paso por esta vida es tan breve, como para que desperdicies tu tiempo en chingaderas o nimiedades, en odios o rencores, en chismes o críticas.

HOY repite esta oración: “YO soy archimillonario, YO soy próspero y rico…El amor y el dinero fluyen a mi vida de manera libre, abundante, copiosa y sin ningún esfuerzo…El amor y el dinero crecen en mi corazón y en mis manos como crecen los árboles en el bosque…Todo el amor que doy y el dinero que gasto regresa a mi multiplicado, porque YO soy la fuente de toda riqueza…YO amo y soy amado, soy archimillonario, soy próspero y rico, por la gracia de DIOS…Amén”…

HOY, te invito a que seas entusiasta, feliz, sonrías, des, perdones, ames con pasión y bendigas con amor, que al final de la jornada la vida pone a cada quien en su justo lugar, o como dice el viejo Filósofo:
“La vida es como el tendajo de Güémez…¡NADIE SE VA SIN PAGAR!...”

HOY parafraseo la genialidad del humor del mexicano…“Resulta que un joven, venido de tierras lejanas, a la vez que ingresó a estudiar a la prestigiada Universidad Autónoma de Tamaulipas, se metió a practicar karate con mi querido maestro Isao Nakamura, después de 5 años de entrenar y viendo que no aprendía nada, decide ir a buscar al viejo campesino de Güémez, experto en el arte de la vida.

Llegó con él y le dice:
— Filósofo, estoy cansado, practico karate todos los días y no sé dar ni una patada, no conozco ninguna defensa…no se hacer ninguna kata.
El Filósofo lo mira a los ojos, acceso directo para el alma y le dice:
— ¿Has visto las aves como revolotean con los amaneceres bellos?...
— Si, lo he visto Filósofo.
— ¿Has visto como los marranos se revuelcan plácidamente en el lodo?...
— Si,  –respondió nuevamente el joven– lo he visto Filósofo.
— ¿Has visto como los perros corren ladrando tras los carros que pasan?...
— Sí, también lo he visto Filósofo.
— ¿Has visto como las urracas arman tremenda alharaca por las tardes en el paseo Méndez?...
— Si, lo he visto Filósofo.
— ¡Vez! por estar viendo pendejadas…¡No aprendes ni madres del karate!...

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