POLVORÍN…
Por José Ángel Solorio Martínez
El
fin de Morelitos Canseco estaba visto desde hace meses. Era, –es- un muerto
político en vida…Inició a cavar su cripta desde que se confrontó con otros
miembros distinguidos del Gabinete…Sobre todo con los responsables de
Comunicación Social del gobierno tamaulipeco…Y hasta donde se conoce, un
político que tiene mala Prensa, es como el que tiene mala sombra: le cae la
desgracia.
Eso
pasó con el político mojón.
(Dícese
del “político mojón”, por su proclividad a regarla y no en el sentido
peyorativo-asociativo con algún producto fecal).
Peleó
con la Prensa.
Confrontó
con sus pares del gobierno.
Riñó
con los factores de poder regionales.
Combatió
con sus subsecretarios.
O
sea: agredió hasta a su sombra.
Grave
error.
El
saldo: ahí está, liquidado, menguado, inhabilitado, incluso para continuar en
algún cargo de segundo plano en la administración estatal.
Terminó,
en donde un político mojón suele acabar: en las letrinas del sistema político
tamaulipeco.