martes, 21 de agosto de 2012

¿USTEDES NO TIENEN NUNCA UNA EQUIVOCATURA?...


EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ…

Por Ramón Durón Ruiz

Dice el genial y agudo escritorpoeta y dramaturgo irlandés Oscar Wilde en El retrato de Dorian Gray: “Si el hombre de las cavernas hubiera sabido reír, la historia sería otra”.

Cuando llenos del oficio de la vida, nos atrevemos a mirar la vida a través del cristal del humor y el amor, nuestra historia diaria es otra, pues son dos poderes que además de fortalecer el sistema inmunológico, aquietar nuestros miedos y alejarnos de la soledad, tienen la virtud de elevar tu autoestima.

Cuántas veces por andar en un mundo al revés, en el que por viajar a la carrera olvidamos disfrutar el paisaje y damos prioridad a las cosas que tienen etiqueta, como el dinero, el poder político, olvidamos que la vida es una fiesta a la que llegamos no para sobrevivir, sino para gozar, para disfrutar, para ser felices y qué mejor si lo hacemos a través del humor y del amor –las dos alas que Dios nos regaló pa’ volar en busca de nuestros sueños–, que nos conducen a encontramos con la grandeza para la que hemos sido creados.

Son miles las personas que diariamente esperan un milagro…Quienes lo quieren como un acto espectacular al estilo de Hollywood, ignoran que los milagros existen, están a su alrededor: el primero es tener la vida; el segundo, salud; el tercero, poder leer este artículo y otro sinnúmero de milagros que nos rodean.

Se cuentan por cientos los personajes que han tratado de desentrañar los mecanismos del humor…Sócrates, Pirandello, Bergson, Freud entre muchos otros han intentado encontrar ese extraordinario resorte que en nuestra mente dispara una sonrisa, una carcajada –que generan los químicos de la felicidad–; todos coinciden en que el condimento indispensable del humor es la sorpresa.

Para que sea eficiente la sorpresa, el secreto está en escribir o leer, pronunciar o escuchar el humor…con amor; verás cómo tus pensamientos y actitudes se tornan poderosos, como por arte de magia elevarás tu autoestima, será entonces que creerás en un mundo mejor e increíblemente será formado especialmente para ti…un mundo espectacular.

Cuando tienes la inteligencia de unir el buen sentido del humor con el amor, te ayudará a “sentirte bien por todo…y por nada”, el viejo Filósofo sostiene que el HUMOR también CURA…Es precisamente el humor del mexicano, el que te lleva a reír diariamente de la política y sus políticos, porque es la manifestación democrática de un pueblo que florece frente al dramatismo de una alternancia sin resultados satisfactorios.

Para el Filósofo, el humor, además de ser breve pa’ no aburrir, claro pa’ asentar la idea, corto pa’ que te aplaudan, sencillo pa’ que se entienda, perspicaz pa’ que trasluzca el ingenio, e inesperado pa que se destornillen de risa, tiene varias características, es desconocido, porque ignoramos su origen, nace de las entrañas del pueblo como una catarsis colectiva, convirtiéndose en patrimonio social; es itinerante, porque es como el dinero, es para contarse y al trasmitirse de boca en boca, se va enriqueciendo con la picardía popular; es imperecedero, porque no se sabe dónde ni cuándo terminará; es atemporal, porque rebaza los entretelones del tiempo y del espacio; es prolífico, porque surge de la fuente inagotable de una vena popular llena de chispa y perspicacia; es multitemático, porque se ríe de la muerte, de políticos, curas, gallegos, cornudos, diputados, presidentes o candidatos, trata a todos con el mismo rasero y es universal, porque lo mismo se cuenta en el norte, centro o sur de México, que en otras latitudes…en todos lados lo sienten suyo.

En la universalidad del humor, son muchas las frases o historias que el colectivo social provee para el Filósofo, igual sucede con la siguiente anécdota que le adjudican al afamado general revolucionario oaxaqueño Heliodoro Charis – en mi tierra la asignan al ex gobernador Magdaleno Aguilar.

Se cuenta que en cierta ocasión el General Charis revisaba la nómina donde aparecían los sueldos de los jefes y oficiales de su corporación; al finalizar con la sumatoria de las cantidades anotadas, encontró un “Gran Total”.

Tras examinar varias veces la última línea de la nómina, el General respingó y reclamó airado al pagador:
-¡A ver!, ¿qué ‘ingaderas son las de esta lista?, ¿tienes favoritismo o mala fe?
Asustado, el pagador escudriñó la nómina con el fin de percatarse del porqué del encabronamiento y al no encontrar nada fuera de su sitio, inquirió:-¿Qué encuentra indebido, mi general?

-¿Cómo que qué? ¡Clarito estoy mirando que hay ahí anotado un cabrón que está ganando mucho más que yo! ¡Acláreme en este momento…¿quién es ese hijo de su tiznada madre llamado ‘Gran’ y de apellido ‘Total’ que está cobrando más que aquí su general?!

Debido a que el General Charis, hervía de rabia, fue un tanto difícil para el pagador explicarle que “El Gran Total” era la suma de los sueldos de toda la nómina.

Al ver lo ocurrido, algunos oficiales que se hallaban cerca, no pudieron contener la risa socarrona y el general los atajó de inmediato: -¡Ya cabrones!, ya estuvo bueno de tanto pedo…¡Ah, cómo serán “dialtiro” cerriles estos canijos! ¿Qué acaso ustedes no tienen nunca una equivocatura?

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