miércoles, 26 de febrero de 2014

EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ…



¡SOY EL MEJOR LANZADOR DEL MUNDO!...

Por Ramón Durón Ruiz

En el béisbol hay una frase que me cautiva: “La diferencia entre un jugador nuevo y uno viejo está en el jersey; a los jóvenes les importa el nombre que tienen en la parte de atrás, mientras que los veteranos le dan mayor importancia al nombre que llevan por delante”.

Será porque los jugadores veteranos saben que “DIOS puso los ojos al frente, para ver para adelante” porque “La vida es lo que viene…no lo que quedó atrás”

Cada nuevo amanecer es un milagro que se vive en el HOY, en el aquí y el ahora, en el presente, porque eso es ¡UN PRESENTE! un regalo, “La vida te da la oportunidad de escribir, corregir y mejorar tu historia todos los días…Se sabio y mirando hacia adelante escribe una buena historia…¡La tuya!”
Los versos del poeta dicen:
“Si no hayan conforme todo,
es cuestión de entendimiento,
que en la vida, cada quien su modo,
de contar el mismo cuento”
Si en la vida cada quien cuenta su cuento, hoy cuéntalo echa’o pa’ delante, pa’ atrás ni pa’ agarrar vuelo, siempre confiando en que sobre el poder tu individualidad, está el valor del equipo, que te lleva a hacer lo que se debe hacer, sin esperar resultados inmediatos, teniendo una profunda esperanza de que todo es posible...si tú lo crees.

El valor de un equipo te enseña que cuando la adversidad llega, hay una mano que te levanta para hacer “un compás de espera”, para darte tiempo para mirar el cielo y ver la majestuosidad que DIOS ha hecho especialmente para ti.

Los jugadores viejos miran el nombre que llevan adelante, porque saben que si han sufrido descalabros individuales, es el poder del equipo el que los lleva al triunfo; porque saben que son los tropiezos el natural camino para recibir la experiencia que los haga mejores seres humanos y campeones de la vida.

Los viejos jugadores han aprendido que en el juego, caer duele, pero duele más no aprender la lección para levantarse y saber que tras el fracaso se esconde el éxito, la enseñanza es muy simple no llegamos a fracasar.

Los jugadores veteranos se caracterizan porque han accedido al autoconocimiento, que los lleva a fortalecer su carácter, ser disciplinados, tener dominio entre lo que dicen y piensan, se fortalecen día a día al debilitar sus debilidades, vigorizar sus fortalezas, llevando una vida coherente en el juego de la vida.

Los viejos jugadores son líderes motivacionales, son una escuela de vida que enseñan que las individualidades pasan, el equipo queda, inspiran confianza, conduciendo a los jóvenes a valorar y justipreciar mejor que “El público no abuchea a los don nadie” porque “Existen tres cosas que pueden pasar en el béisbol: puedes ganar, puedes perder…o puede llover” y que “Un estadio de béisbol es el único lugar donde a las esposas no les preocupa que sus maridos se fijen en las curvas de otro”

El filosofito jugaba solo al béisbol en el patio de su casa y alardeaba:
— Soy el mejor bateador del mundo.
Lanza la pelota al aire, tratando de batearla y al abanicar dice:
— ¡Strike uno!
La lanza de nuevo y abanica:
— ¡Strike dos!
La lanza nuevamente y de nuevo abanica:
— ¡Strike tres!
Entonces dice:

— ¡Soy el mejor lanzador del mundo!...

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