¡SOY EL MEJOR LANZADOR DEL MUNDO!...
Por Ramón Durón Ruiz
En el béisbol hay una frase
que me cautiva: “La diferencia entre un jugador nuevo y uno viejo está en
el jersey; a los jóvenes les importa el nombre que tienen en la
parte de atrás, mientras que los veteranos le dan mayor importancia al
nombre que llevan por delante”.
Será porque los jugadores
veteranos saben que “DIOS puso los ojos al frente, para ver para adelante”
porque “La vida es lo que viene…no lo que quedó atrás”
Cada nuevo amanecer es un
milagro que se vive en el HOY, en el aquí y el ahora, en el presente, porque
eso es ¡UN PRESENTE! un regalo, “La vida te da la oportunidad de escribir,
corregir y mejorar tu historia todos los días…Se sabio y mirando hacia adelante
escribe una buena historia…¡La tuya!”
Los versos del poeta dicen:
“Si no hayan conforme todo,
es cuestión de entendimiento,
que en la vida, cada quien su modo,
de contar el mismo cuento”
Si en la vida cada quien cuenta su cuento, hoy cuéntalo echa’o pa’ delante,
pa’ atrás ni pa’ agarrar vuelo, siempre confiando en que sobre el poder tu individualidad, está el valor del equipo,
que te lleva a hacer lo que se debe hacer, sin esperar resultados inmediatos,
teniendo una profunda esperanza de que todo es posible...si tú lo crees.
El valor de un equipo te
enseña que cuando la adversidad llega, hay una mano que te levanta para hacer
“un compás de espera”, para darte tiempo para mirar el cielo y ver la
majestuosidad que DIOS ha hecho especialmente para ti.
Los jugadores viejos miran
el nombre que llevan adelante, porque saben que si han sufrido descalabros
individuales, es el poder del equipo el que los lleva al triunfo; porque
saben que son los tropiezos el natural camino para recibir la experiencia que los
haga mejores seres humanos y campeones de la vida.
Los viejos jugadores han
aprendido que en el juego, caer duele, pero duele más no aprender la lección
para levantarse y saber que tras el fracaso se esconde el éxito, la enseñanza
es muy simple no llegamos a fracasar.
Los jugadores veteranos se
caracterizan porque han accedido al autoconocimiento, que los lleva
a fortalecer su carácter, ser disciplinados, tener dominio entre lo que
dicen y piensan, se fortalecen día a día al debilitar sus debilidades, vigorizar
sus fortalezas, llevando una vida coherente en el juego de la vida.
Los viejos jugadores son
líderes motivacionales, son una escuela de vida que enseñan que las
individualidades pasan, el equipo queda, inspiran confianza, conduciendo a los
jóvenes a valorar y justipreciar mejor que “El público no abuchea a
los don nadie” porque “Existen tres cosas que pueden pasar en el béisbol:
puedes ganar, puedes perder…o puede llover” y que “Un estadio de béisbol es el
único lugar donde a las esposas no les preocupa que sus maridos se fijen en las
curvas de otro”
El filosofito jugaba solo al
béisbol en el patio de su casa y alardeaba:
— Soy el mejor bateador
del mundo.
Lanza la pelota al aire,
tratando de batearla y al abanicar dice:
— ¡Strike uno!
La lanza de nuevo y abanica:
— ¡Strike dos!
La lanza nuevamente y de
nuevo abanica:
— ¡Strike tres!
Entonces dice:
— ¡Soy el mejor
lanzador del mundo!...
