EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ…
Por Ramón Durón Ruiz
Recientemente fui al Hospital Regional de Alta
Especialidad de Cd. Victoria, a visitar a un matrimonio de queridos amigos,
para solidarizarme frente al profundo dolor de tener internado a su hijo, quien
después de una cirugía se agravó.
Éste, antes de ser enviado a terapia intensiva, desde
la cama donde se encontraba postrado, haciendo desesperados ademanes llamó a su
madre y con grandes esfuerzos, en secreto, con voz entrecortada le susurró al
oído preguntándole:
—Mamá, por favor dime ¿quién
es este amable señor de blanco que está a mi lado y que no se ha separado de mí
desde que estoy en el hospital y que además me llena de una reconfortante paz?
Su madre detenidamente miró al todo el rededor de la
habitación, no vio a nadie, pero con la innata percepción que las mujeres
poseen -que no es otra cosa que una conexión directa con Dios-, le
respondió:
—Es tu Ángel de la Guarda,
¡que te está cuidando!
Y la sabiduría de su madre, como siempre no se
equivocó, de un estado grave, en el que el médico les decía: “Hoy no empeoró y
eso es ganancia”, pasó a mejorar día con día, a grado tal que hoy ya se
encuentra en piso, listo para cuando el facultativo lo indique, egresar del
nosocomio.
Eso demuestra que lo que mi madre afirmaba, es cierto:
¡Los ángeles existen y están aquí para servirte! Su trabajo es que no olvides
que el Ángel de la Guarda es tu mejor amigo y un poderoso vínculo de amor entre
tu vida y Dios.
Cada persona tiene un Ángel Custodio o de la Guarda,
desde que nace, sea o no creyente…“El Ángel de la Guarda, se dedica por
completo al hombre que tiene a su cargo:
Lo protege del mal.
Lo acompaña en la vida
diaria.
Lo sirve, si el hombre a su
cargo cree en él y se lo pide.
Lo guía a través de ‘divinas
inspiraciones’ y de la conciencia.
Lo consuela en sus penas. Y
todo esto... sin interrupción.”1.
Pues debo contarle que encontré una mujer maravillosa
que es experta en ángeles: Aurora Varela Sansores, quien dice que cuando
contacta a los pacientes con los ángeles, es maravilloso formar una cadena de
afecto y evolución, con seres que despiertan a la transformación del amor en
esta nuestra Madre Tierra.
A mi edad es muy difícil encontrar gente que me
cautive, ella lo logró, pues tiene la virtud de alegrar y sanar un corazón y
enseñar a escuchar su voz, a la vez que es un canal para que cada quien
reconozca sus potencialidades de vida y se reencuentre con la enorme, saludable
y profunda sabiduría que anida en su interior…Ella enseña que “con los ojos
abiertos, ves…con los ojos cerrados, sabes”.
Conforme me hago viejo, me convenzo de que en esta
vida no estás solo, “tu Ángel de la Guarda siempre va contigo, a veces delante
de ti, salvaguardándote; otras atrás defendiéndote; unas más a un lado
alentándote y a veces debajo de ti…¡cargándote!”…Tu Ángel de la Guarda quiere que
la sanidad y la luz brille en ti, el tiene el control sobre cualquier
circunstancia, para él NADA ES IMPOSIBLE.
Dice el viejo Filósofo, que lo más fácil que hay en la
vida es dar consejos y yo no le habré de dar un consejo, sino una sugerencia:
si hay algo en su vida que merezca ayuda, contacte a Aurora Varela
(auroravarelas@gmail.com), le aseguro que ella traerá un remanso de paz
interior y el rayo de amor, bienaventuranza y esperanza a su vida.
Muchas veces me siento tocado por mi Ángel de la
Guarda, que saca ese humor del mexicano que llevo dentro, pa’ decirle a usted:
“Cuando un pela’o le abre la
puerta del carro a una mujer, tres cosas son seguras:
1. El carro es nuevo; 2. Es
recién casado, o 3. ¡¡¡No es su vieja!!!”